Josep Diaz (Barcelona 1965). Me inicio en la pintura a la edad de 14 años de la mano de Diodoro Esteban de la Horra, pintor amateur, del cual aprendí los principios básicos de la pintura al oleo , mezclas de colores primarios y preparaciones de soportes. El paisaje fue la base de los primeros motivos pictóricos, aquellos en los cuales fui iniciado, pero buscando la perfección y con un alto grado de autocrítica, desistí continuar.
Más adelante, hacia finales de los años 80, teniendo siempre presente mi pasión por la pintura, inicio aquello que siempre llevé dentro y no había sabido desarrollar de una forma plena. Reprendo el paisaje como motivo, y empiezo con una corta serie en formato pequeño, desistiendo nuevamente al cabo de poco tiempo por los mismos motivos que lo hice la primera vez.
No fue hasta finales de los años 90, después de un proceso de reencuentro personal, que vuelvo en lo que sería la tercera etapa, la más fructífera y personal. Había dejado la autocrítica para ser yo mismo. Entendí que la pintura era un proceso de creación, una plasmación de mis estados de ánimo, una continua experimentación de materiales, texturas, colores y bases. Dejar de pintar pensando en el mundo exterior y centrarme en el mío propio. Dejar de un lado la autocrítica para, simplemente, disfrutar de la pintura.
Buscando la combinación de diferentes tipos de pinturas, ceras, arenas, celulosas, me llevó a crear mas de 130 obras y hacer mi primera exposición individual de la mano del Ayuntamiento de Santa Oliva (Baix Penedès) en el año 2002, lugar donde resido en la actualidad desde el año 1992.
Pinturas y Texturas fue el título de la misma, una simple descripción de aquello en lo que había estado trabajando. Un total de 42 obras expuestas, de las que 20 fueron adquiridas.
A parte de obras repartidas por Catalunya y España, algunas se encuentran fuera de nuestras fronteras en colecciones particulares (Estados Unidos e Inglaterra).
En la actualidad sigo investigando nuevos materiales, colores, tonos y texturas, pero siempre con el mismo espíritu: transmitir aquello que siento plasmado en un cuadro.